miércoles, 25 de noviembre de 2009

El sol sale por el este

Hola, amigos:

Hemos ido a Oriente en búsqueda de nuestro retoño. Y estamos tan felices con nuestro hijo Yang que nada puede ser parecido en la vida. Para nosotros es igual que si fuera un hijo biológico. Más nadie podría quererlo y entendemos que quien le dio la vida lo quiso tanto que nunca podrá arrancarse de su piel el dolor de tener que entregar a un niño en un orfanato. Entendemos que el acto de engendrarlo es un acto de amor y el de salvarle la vida aún a pesar de tenerse que deshacer de él, tiene que ser otro gran acto de amor. A nosotros sólo nos queda la tarea de entregarle todo nuestro amor. Nuestro Yang será un príncipe chino en nuestra casa y tendrá el amor de sus progenitores y el nuestro.

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