viernes, 27 de noviembre de 2009

El sol sale y la esperanza llega

Hola, amigos:
Hemos ido a Oriente en búsqueda de nuestro retoño. Y estamos tan felices con nuestro hijo IAN que nada puede ser parecido en la vida. Más nadie podría quererlo y entendemos que quien le dio la vida lo quiso tanto que nunca podrá arrancarse de su piel el dolor de no poder hacerse cargo de él.  A nosotros sólo nos queda la tarea de entregarle todo nuestro amor.
Nuestro IAN será un príncipe  en nuestra casa y tendrá incondicionalmente nuestro amor, a falta del de sus progenitores.